Peleas de pareja en el ambiente swinger: inevitables, incómodas y necesarias

El ambiente swinger no destruye parejas… pero sí las desnuda.
Y ahí, en esa desnudez emocional, aparecen las peleas. No importa cuántos años lleven juntos, ni qué tan sólida sea la complicidad: al exponerse a juegos, deseos y límites nuevos, es normal que surjan celos, enojos o discusiones.

En el Depa siempre lo decimos: las peleas son parte del paisaje. No significan fracaso, sino que el ambiente puso sobre la mesa algo que no se había hablado.

Los consejos que siempre repetimos

Cuando una pareja nos pregunta cómo manejar esas tensiones, damos cuatro recomendaciones básicas:

👉 Celos y excitación se parecen: en el cerebro activan zonas similares. Si aparecen celos, intenten transformarlos en deseo.
👉 Integra o retírate: si no te sientes cómodo, intégrate en lo que tu pareja está haciendo o tómala de la mano para reconectar entre ustedes.
👉 No pelees en el momento: ni en el evento, ni en la calle, ni en el carro de regreso.
👉 Esperen y hagan el amor primero: dejen la discusión para después de reconectar en la intimidad. Al terminar, la pelea será más ligera y manejable.

Consejos fáciles de decir… pero no siempre fáciles de seguir.

Anoche nos pasó a nosotros

Aunque somos anfitriones y llevamos años en el ambiente, anoche comprobamos que nadie es inmune.

La anfitriona no podía interactuar plenamente por temas naturales. En otra situación habríamos preferido no asistir o retirarnos temprano, como solemos aconsejar. Pero ser anfitriones implica menos flexibilidad: había gente que nos esperaba, un ambiente que sostener.

El error estuvo en la comunicación. Yo entendí unas reglas, ella entendió otras. Nadie lo aclaró antes. Y cada quien jugaba con su idea. El resultado fue inevitable: incomodidad, molestia… y al final, una discusión.

Lo peor es que ocurrió en medio del evento. Una imprudencia que seguramente incomodó a algunos. Agradecemos a quienes hicieron como que no pasaba nada y pedimos disculpas a quienes se vieron involucrados sin querer. La pelea fue solo entre nosotros, pero no fue nada cómoda ni correcta.

Lo que aprendimos

Al final, nuestro amor y nuestra experiencia en el ambiente se impusieron. Nos retiramos juntos, discutimos un rato más (otro consejo ignorado) y terminamos en la intimidad. Como siempre decimos: después de llegar al orgasmo, la pelea se siente mucho menos necesaria. Y ahí volvimos a estar en paz.

Esa experiencia nos recordó que las reglas y consejos del Depa existen por algo. No son teoría ni discurso: son aprendizajes nacidos de situaciones reales. Y también nosotros, aunque seamos anfitriones, debemos recordarlos y seguirlos.

El ambiente como espejo

Hoy lo vemos así:
Las peleas no son fracaso. Son un espejo que muestra lo que no hablamos, lo que necesitamos trabajar como pareja.

El ambiente swinger reta, incomoda, enciende… pero también ofrece la oportunidad de regresar a lo esencial: comunicación, respeto y complicidad.

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